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11.18.2008

El Eterno Femenino

Mitos, mujeres, galgos y ciudades
Musas, pintores, gatos y novelas
Reinas, banqueras, hadas y estudiantes
Discos, estrellas, robots y japonesas
Tienen ese algo misterioso
Que daba miedo a Leonardo y a Amiel
Que sólo las minorías entienden
Que hizo a Warhol esposo de su cassette
Sintes, hoteles, hormigas y serpientes
Indios, muñecas, películas y vídeos
Cómics, revistas, literas en los trenes
Electrodomésticos y cajas de ritmo
Tienen ese algo misterioso
Que daba miedo a Leonardo y a Amiel
Que sólo las minorías entienden
Que hizo a Warhol esposo de su cassette

1.16.2008

Sweet Kathy O'Mine

Ya sé que poca corredora pulula por aquí (otro gallo cantaría si Chez Gitane saludara desde Brooklyn o Frisco, qué pena), pero hoy les acerco la extraordinaria figura de una precursora a esas Correoras y Espirulinas que hollan nuestras calles y veredas con su firme y femenina zancada. De La Precursora, realmente: Katherine Switzer.
Porque hubo un tiempo, sedentarios oficinistas, en el que a las mujeres no se las permitía participar en competiciones oficiales. La maratón les estaba vedada. Curioso, verdad? Parece ser que se la consideraba una prueba demasiado dura para tan delicados pies, más apropiados quizá para la danza, la pedicura y el masaje juguetón de las prominentes barrigas (o calvas, que también) de sus consortes.
Antes que nuestra Kathy, otras valerosas señoritas habían intentado dejar constancia de su coraje y casi se salen con la suya: en 1964, Roberta Gibb (sin relación con los hermanitos de Stayin' Alive) saltó a la maratón de Boston desde un seto y adelantó a casi 300 gañanes (de 490 inscritos), terminando la prueba en un estupendísimo tiempo: 3 horas y 21 minutos. El organizador (un cetrino varón bostoniano) hubo de admitir, muy a su pesar, la evidencia: una mujer no corrió la maratón pero "usó la misma ruta que los hombres", sobrepasando a centenares de ellos.
Pero volvamos a Kathy. Esta avispada damisela se inscribió (seguimos en la maratón de Boston y en el 67, despistaos) como K.V. Switzer y le dieron un dorsal, convencidos de que se trataba de un maromo. Cuando el organizador de la maratón avistó al pedazo de bollón, melena al viento y corriendo que se las pelaba, avisó a su mano derecha, un tal Jock Semple, más rápido que él, y ambos salieron tras la zagala, consiguiendo interceptarla e intentando sacarla de la carrera.
Pero hete aquí que Kathy corría junto a un buen amigo y, a la sazón, lanzador de martillo, que se lió a bofetás con los dos mongoloides prohibicionistas, permitiendo que Kathy apretara el paso y consumara los 42 kilómetros en unas inalcanzables (para el que subscribe) 4 horas y 20 minutos.

Las afotos de lo ocurrido dieron la vuelta al mundo. Los organizadores de maratones se empezaron a plantear lo oportuno de permitir que las mujeres "eligieran con libertad" si destrozarse el físico con tanto kilómetro o hacer calceta en su casa y para 1972, una orgullosa Kathy pudo lucir ufana su "dorsal oficial" en la maratón de Boston. El meapilas de Semple, para limar asperezas, la obsequió con un beso que les reconcilió, al menos de cara a la galería. Qué tipejo, se lo podía haber dado en 1966, a lo Judas.

Nenas, abandonen el tercio de Mahou, los dvds-coñazo del Rohmer ese y divorciénse si procediera, que esa faja y esa lorza sean historia, agarren las zapas y a trotar. Se lo deben a Kathy.

12.21.2007

Dorando Pietri o la Victoria Moral

Dorando, que me estás poniendo perdida la moquetarrr
Hay gestas que permanecen décadas en la memoria colectiva de las buenas gentes, cuan poso de caldo de cocido maragato. En la de las gentes que practican el anima sana etc., y también en la de las otras, porqué no. Esta que les traigo hoy es, probablemente, una de las más emocionantes y curiosas dentro del submundo éste del correr con prisa y sin pausa.
Y es que, en el año de gracia de 1908, se celebró en Londres el primer maratón de 42.195 metros de longitud (hasta la fecha, en los celebrados en la era olímpica moderna, la distancia era de 40 kms.). Y por qué, curiosones deportistas amateur y poetastros sedentarios, por qué? Pues porque la familia real inglesa quiso ver la carrera desde el palacio de Windsor, tan ricamente, y de ahí al estadio (donde finalizaba la carrera) resultaba una distancia que ha permanecido hasta nuestros días como la oficial de la carrera de carreras.
Pero la maratón de 1908 no ha pasado a la historia por ésto, sino por la actuación de Dorando Pietri, el caballerete de la afoto, un italiano hirsuto y viril que, contra todo pronóstico, tomó las riendas de la carrera y entró en primera posición en el White City Stadium, en medio de un impresionante griterío y jaleo cockney y dándolo todo para alcanzar la ansiada meta y su pasaporte a la gloria runerística.

No puedorrr, no puedorrrrrrr

Pero, amigas, poco le duró la alegría al pundonoroso Dorando, pues el esfuerzo realizado no esperó a la línea de meta para pasarle factura, ya que, pocos metros antes, el italiano, visiblemente afectado, cayó al suelo cuan largo era. Hasta 5 veces se levantó y volvió a caer, siendo socorrido por los piadosos árbitros de la carrera, que le llevaron en volandas a la meta. Esta ayuda desinteresada provocó la fulminante descalificación de Pietri.

Pero, como no podía ser de otra forma (la pérfida Albión no lo es tanto), la gesta de Pietri fue glosada por Conan Doyle (que estaba entre el público), recordada por Irving Berlin (que compuso una canción en su honor) y la reina Alejandra le obsequió con una coquetona copa de oro, que el sufrido Dorando recogió en el palco de autoridades, entre vítores del público y caras de perplejidad de los ganadores de la prueba, a los que se ninguneó malamente por culpa del agotado spaghetti.

Otra ejemplarizante semblanza, cortesía de Chez Gitane, siempre al lado del corredor y del ex fumador, siempre atento a esas vidas de santos que tan altruista o penoso ejemplo nos han dado (y siguen dando, vease el caso de la sancionadísima y demonizada Marion Jones).

Por cierto, Feliz Navidad a todos menos a uno. You know who you are fuckhead.

11.29.2007

Jane Tomlinson (Q.E.P.D.)

"No hay que vencer a los demás, sino a uno mismo"
No me duelen prendas en citar one more time una de las (escasas) sentencias certeras del influyente y sofocante caspautor cubano: "...hay muertos que alumbran los caminos", que hoy viene al pelo, amigas, pues toca acercarles la figura de Jane Tomlinson, una inglesita que ha obsequiado a la humanidad (la runneril y la otra) con toda una lección de pundonor, fortaleza y sacrificio y que, recientemente, pasó a mejor vida, tras desigual batalla contra una injusta y cruel enfermedad.
En el 90, le diagnosticaron un cáncer de mama. En 2000, le dieron seis meses de vida. En 2002 terminó el London Marathon en menos de 5 horas. En 2004 se hizo un Triatlón IronMan (una salvajada de prueba que consta de un maratón, 200 kms en bici y varias millas nadando, todo seguido). En 2005 terminó la Maratón de Nueva York en poco más de 5 horas. En 2006 atraviesa los USA en bici (de Frisco a NYC en 63 días). En Septiembre de 2007, y a los 43 años, su castigado organismo dice basta y pone fin a años de sufrimiento no future.
Ay, carnales, ni quiero ni puedo imaginarme lo que debe suponer para una persona tan enferma el competir a ese nivel, sufriendo tamaña metástasis, soportando dolores medievales e incluso abusos y difamaciones de los jumentos de siempre, que llegaron a poner en duda la veracidad y el alcance de su enfermedad.
Desde Mondo Gitane, no podemos dejar pasar ni un día más sin rendir un sentido homenaje a este pedazo de mujer, Orgullo de la Gran Bretaña y de todo corredor y persona de bien que crea en la superación personal.
El pasado jueves, su hijo de 10 años recogió en el palacio de Buckingham una medalla póstuma de manos del mismísimo Prince Charles, que obsequió al infante con unas afectuosas palabras de aliento y consuelo. Un detallazo del Orejas, que por una vez estuvo a la altura.
El carafrutero de Gordon Brown lo clavó:
"She was an inspirational figure to millions of people in this country and all around the world". Amén.