Mitos, mujeres, galgos y ciudades

Mitos, mujeres, galgos y ciudades

Ya sé que poca corredora pulula por aquí (otro gallo cantaría si Chez Gitane saludara desde Brooklyn o Frisco, qué pena), pero hoy les acerco la extraordinaria figura de una precursora a esas Correoras y Espirulinas que hollan nuestras calles y veredas con su firme y femenina zancada. De La Precursora, realmente: Katherine Switzer.
Las afotos de lo ocurrido dieron la vuelta al mundo. Los organizadores de maratones se empezaron a plantear lo oportuno de permitir que las mujeres "eligieran con libertad" si destrozarse el físico con tanto kilómetro o hacer calceta en su casa y para 1972, una orgullosa Kathy pudo lucir ufana su "dorsal oficial" en la maratón de Boston. El meapilas de Semple, para limar asperezas, la obsequió con un beso que les reconcilió, al menos de cara a la galería. Qué tipejo, se lo podía haber dado en 1966, a lo Judas.
Nenas, abandonen el tercio de Mahou, los dvds-coñazo del Rohmer ese y divorciénse si procediera, que esa faja y esa lorza sean historia, agarren las zapas y a trotar. Se lo deben a Kathy.
No puedorrr, no puedorrrrrrr
Pero, amigas, poco le duró la alegría al pundonoroso Dorando, pues el esfuerzo realizado no esperó a la línea de meta para pasarle factura, ya que, pocos metros antes, el italiano, visiblemente afectado, cayó al suelo cuan largo era. Hasta 5 veces se levantó y volvió a caer, siendo socorrido por los piadosos árbitros de la carrera, que le llevaron en volandas a la meta. Esta ayuda desinteresada provocó la fulminante descalificación de Pietri.
Pero, como no podía ser de otra forma (la pérfida Albión no lo es tanto), la gesta de Pietri fue glosada por Conan Doyle (que estaba entre el público), recordada por Irving Berlin (que compuso una canción en su honor) y la reina Alejandra le obsequió con una coquetona copa de oro, que el sufrido Dorando recogió en el palco de autoridades, entre vítores del público y caras de perplejidad de los ganadores de la prueba, a los que se ninguneó malamente por culpa del agotado spaghetti.
Otra ejemplarizante semblanza, cortesía de Chez Gitane, siempre al lado del corredor y del ex fumador, siempre atento a esas vidas de santos que tan altruista o penoso ejemplo nos han dado (y siguen dando, vease el caso de la sancionadísima y demonizada Marion Jones).
Por cierto, Feliz Navidad a todos menos a uno. You know who you are fuckhead.
"No hay que vencer a los demás, sino a uno mismo"