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3.23.2009

XXIX Media Maraton Ciudad Universitaria (21K)

Idealización del Gitane en la Media de la Ciudad Universitaria
Pese a mi archiconocida negativa a correr con música (rasgo que caracteriza, cada vez más, al auténtico corredor de fondo español) y no señalarme de mala manera, entrenando o en competición, con ridículos outfits (malla pirata retardada, pañuelo de paramecios para discapacitados perroflaúticos, shorts vintagil), ayer trascendí mi propio ser, casi casi como el señor del santo de arriba, durante la Media Maratón de la Ciudad Universitaria.
Las sensaciones fueron tan buenas que, al menos durante la mitad del recorrido, experimenté una serie de vibraciones que podría calificar de, cuanto menos, exóticas. A saber: tenue y agradable mareo ante la visión de los lozanos muslos de una suripanta de las de a 5 minutos/km; caleidoscópico hormigueo en los cuadriceps al encarar, en pleno subidón, las escasas pero recias cuestas que jalonaban el recorrido; risa tonta y sin aparente motivo, como si de un Hoffman runner cristalizando la diamida del ácido lisérgico se tratase; pasmo acongojante al visualizar, frente a mí, un panel que certificaba el mejor tiempo en la distancia reina, y que, en mi psicódélico viaje de los últimos kilómetros, confundí con un espejo alabeado de incomprensible y desquiciada belleza.
Flash Runner y los Añil Twins compartieron conmigo tan deliciosa carrera (3 vueltas 3 a un circuito de 7 kilómetros) y me echaron un cubo de agua helada a poco de llegar a meta, pa que me espabilase y dejase de repetir, en un bucle psicoactivo absolutamente marciano para personas de orden como ellos "Alimenta tu cabeza, alimenta tu cabeza...". Y, ya les digo, todo ello, sin música y por la puritita endorfina.
21 kilómetros se dicen pronto. Es la tercera vez y, quizá, la penúltima de este año, trufado de éxitos y amenazas, en competición y en la flojosfera. Demasiado esfuerzo, que tantísimo afecta al cuerpo y a la mente. Y esta última, creanme, no soportaría otra camiseta Yamuroy como la de ayer sin querer pasar al otro lado.
Tras el amerizaje, cola para el fisio e hidratación a fondo, y una vez en el adosao, atronar del Conejo Blanco y el Infierno de Dante. El de los Blues Magoos, no el otro.
No olviden runnerizarse y psicoastenizarse.

1.26.2009

X Media Maratón de Getafe (21K)

La señora madre del que ganó, A Hard Rain's Gonna Fall. Bueno, más bien, ya estaba cayendo la del pulpo, como ven

De sopetón (o casi) me ha pillado la participación en la primera Media de 2009, atocinados gordinflas de mis desvelos, tras una ristra de diezmiles de mucho sufrimiento (este frío, por dios, este frío), que me han servido de magnífico entrenamiento para afrontar La Distancia con el mejor de los ánimos y un estado físico que, según fuentes de absoluta credibilidad, oscilaría entre el excelente y el increíble pero cierto.

Así que a Getafe que juimonos, compadres. Diezmado por fuerza mayor el equipo Eurogayer 69 (Danzig666 andaba por la sierra, así que únicamente participamos Flash Runner et moi), los Dos de Garabitas arribaron a esta feota ciudad dormitorio con unas muy conservadoras expectativas: acabar la carrera, si fuere posible por debajo de las 2 horas, y coger como liebre a alguna viejuna con tipín de teenager y braga atlética semitransparente, ésto último importantísimo para sobrellevar de la mejor manera semejante esfuerzo, Vds. se harán cargo.

Poco podíamos imaginar que El Infierno Húmedo se Desataría en la segunda mitad del recorrido, chonis. Y los dos de corto. Y a 6 grados Celsius. De qué modo se puso a llover, queridas. Un diluvio dylaniano se nos vino encima cuando aún teníamos más de 10 kilómetros por delante. Y yo con las gafas. Y con el short más fino de mi selecto vestidor runner, uf. No voy a entrar en escabrosos e innecesarios detalles sobre la innegable relación humedad extrema/poderío gonadil, pero ahora entiendo cómo les entran esos minispeedos a los nadadores de élite, congestionados discípulos de mi corazón.

Al cierre de la edición no localizo clasificaciones, pero les adelanto que, así a ojo, acabé en poco más de hora y cincuenta, lo que me congratula, al tiempo que me la repanpinfla, ya que el circuito es absolutamente amable. Ni una cuesta, ni un repecho, ni una molestia gemelar que llevarse a la urba, cheries.

Ah, la bolsa, toujours la bolsa: tiene tela que se paguen 15 euros pa llevarse a casa unas aguas y unas barras energéticas, pero que mucha tela. Ni una mísera camiseta de algodón incluyeron en la bolsa del Ahorramás, chavalada. Vamos, yo me tuve que secar en el tigre de un infrabareto cercano, en pelota picada y ante el asombro de los parroquianos que hacían uso del poco higienizado excusado.

No creo que repita (hay otras Medias de mayor sufrimiento y, por tanto, atractivo) y hay que diversificar, ya saben. Eso sí, pasarán lustros hasta que consiga olvidar el día en que El Cielo Nos Dio una Sorpresa (como a Glutamato, pero sin el aura misteriosa).

Curiosamente, y como ésto es un no parar, volvemos a la zona sur el domingo próximo, que nos han soplado que vamos a levitar con el contenido de la bolsa del corredor y con los perjumenes de las niñatas de club que participan en las Dos Leguas esas. A ver si es cierto.

Vds., mientras tanto, no olviden runnerizarse y mediomaratonizarse. Que ya les va haciendo falta.