Días de Vino y Rosas, mon cheries. Y no toca post cinéfilo ni nos vamos a poner millerianos. Que bien podríamos, no se crean.
De lo que hoy toca hablar, apesebrados truchones de referencia, es de las fragantes rosas de secarral de la vega del Tajuña y del excelente vino tinto conque nos obsequió la organización de esta entrañable prueba. Han leído bien. Pese a que patanes como el Martínez aseguran no haber bebido una gota de alcohol en 6 años y el apretarse unos míseros tintorros no está bien visto en según qué círculos populares, en Chez Gitane aplaudimos la iniciativa y brindamos por haber vuelto a participar en una carrera popular de las que nos gustan: 300 personas, recorrido de pitorreo habitual en este tipo de eventos y el Autopista al Infierno, berreado por Bon, nada más darse el pistoletazo de rigor (a la llegada creo que sonaba algo de Michael Bolton, gulp).
Creanme si les digo que mantenemos, en este su refugio para corredores tronados y voyeurs perturbados, una relación amor-amor con Tielmes, ese recoleto pueblo manchego que tan buenos ratos nos ha hecho pasar, y adónde volvemos cada verano para participar en su Legua y en invierno para...
Como les iba diciendo, la carrera congregó a no más de unos pocos cientos de almas, bastante crack marrocana y nacional y alguna prieta suripantilla de esas que nos suelen hacer de liebre en pruebas de menos de 10 kilómetros. Ya me entienden.
Menos calor de lo previsto (la meteo nos respetó, juas), piantamos un lagrimón por nuestro Danzig666 (que debido a un inoportuno percance de última hora no pudo asistir) y nos quedamos estupefactos ante el contenido de la pantagruélica bolsa del corredor: el antedicho tintorro, una mochila de marca, un pedometer desos, barras energéticas, calcetos también de marca (más perrera que la mochila, pero marca al fin y al cabo), una cartera pa los dineros, un Hustler atrasado... bueno, ésto último es falso, pero a ver si algún organizador se da por aludido. Porque esa es otra (y de ello hablaremos por aquí un día de estos), amigas: el poco o nulo sexo que practica el runner medio español (no es el caso en Chez Gitane, évidemment), con tanto fartlek y tanta tirada por sensaciones. Contentas tienen Vds. a las parientas, gañanes vigoréxicos.
No vimos por allí a Recuerdo (que como saben ganó las últimas dos ediciones), ni tampoco a nuestros admirados Mayayo, Teen Suburban o Reference Old Timing Girl. Y tampoco al del Mazda, con lo que le gustan las pruebas con metálico fresquito (el ganador se llevaba 200 euros, fíjate, le hubiera ido de perlas para un blazer de lino azulón con el que recibir - con perdón - este verano).
Nosotros, que nunca ganamos nada, pero participamos como el que más (la de paquetones que pude adelantar el sábado, diantre) les recomendamos esta u otras carreras de poca publicidad y mucho divertimento y les decimos au revoir hasta la vuelta del verano.
Nos espera la Costa Azul, la Pérfida Albion, la Bella Easo y el hórrido erial albaceteño (por ese orden). Un no parar de turisteo bien entendido y de descanso activo a la Holmes (el actor, no el excéntrico e intoxicado detective).
Vds., en la medida de lo posible, no olviden runnerizarse y bikinizarse (por ese orden, haganme el favor).