De las mejorcitas. Y con homologación de tiempo para la San Silvestre y con suerte salir ya colocadito y no tener que adelantar de nuevo a mi vieja, sus amigas de la pelu, 545 taxistas extremeños y otros cuantos miles de atletas populares de los de 1 vez al año herniarse no hace daño.
Al grano: la noche anterior me pasé con la Mahou y el Sopelana Crianza (ambos cortesía de Pepeltenso, un poetastro avant les lilas, que montó un fiestón/kindergarten/karaoke searchanddestroy en su loft con mucho de todo, agradable sorpresa incluída), y cuando me levanté a las 7:15 estaba hecho trizas. Ni la ducha fría de cuarto de hora ni el café triplex con aspirina consiguieron mejorar mucho mi penoso estado resaquil.
Pero, amigas, fue percibir el pestazo a Reflex según me acercaba a Serrano 117 y, milagro, el malestar físico fue, poco a poco, desvaneciéndose. Para cuando dieron el pistoletazo de salida, me encontraba francamente mejor y, durante la carrera, despedí sorprendido al resacón para el resto del día. Vamos, que llegué a meta sonriendo a cámara y en unos más que razonables 53 minutos.
El atletismo popular es, posiblemente, el Re-Animator más eficaz de los que servidor de Vds. ha probado, y les juro que han sido legión, dado mi reciente pasado de crápula ye-yé, cuando "se me lleva la resacaaaaa" (se acuerdan de Sindicato Malone?). Así que ya saben, no dejen de ponerse tan a gustito los sábados noche, sigan dándolo todo en la pista del Boomerang's hasta las tantas. Después, simplemente roben unas horillas al descanso dominical y troten por su ciudad o aldea luciendo palmito con unas sugerentes mallas de fantasía tuna y un coqueto pulsómetro/ipod/contador geiger último grito.
En cuanto a la carrera en sí: gran afluencia, más de 4.000 personas que invadieron las arterias y bocacalles (me tragué dos retrovisores en la calle Recoletos, no confundir con el Paseo) más emblemáticas del facherío madrileño (no animaba ni dios, por cierto), mucha cuesta arriba, mucha cuesta abajo y poco tontaina del running, por lo que pude admirar bastante nivel, sobre todo en el ritmo cadencioso de algunas féminas con pinta de triatletas y algunos old timers con unos gemelos de esos que parecen tallados en piedra por el mismísimo De Avalos. Gracias, muchachas. Enhorabuena, abuelo.
La bolsa de corredor, agárrense los machos, contenía un cd de conciertos de piano de Schumann y Grieg bonito de veras, porque, quién dijo que el corredor popular deba idiotizarse escuchando a Bunbury o The Corrs, como hace el hooligan barrigosedentario medio?? Por fin un organizador de una carrera reconoce que el sacrificio, con mayúsculas, que supone dedicar parte de tu tiempo libre a correr sin ton ni son, afina el cuerpo, qué duda cabe, pero también la mente e incluso puede llegar a mejorar el gusto y la sensibilidad de las personas. Si quieren, se lo grabo.
También nos regalaron una útil camiseta técnica de color pistacho y un ambientador para el recibidor del chalete (sin coña, reinas). Algún día alguien tendrá que escribir un libro sobre los contenidos de las bolsas del corredor en la piel de toro. Quizá algún bizarro periodista runner, quizá..
En fin, que les veo en la carrera del Retiro del próximo domingo, que se antoja una de las más bonitas de la temporada. No olviden que el trotar les hará libres. O al menos eso creo yo.