Parque del Oeste, Mayo de 1985. El Cielo sabe que soy un Miserable. Traslación libera gitanesca. Yo estuve allí. Si se fijan, subido a un árbol. Moz cantó como los angeles y se cimbreó como el marica de terciopelo que es. En el Paseo de Camoens no cabía un alma.
El otro día pasé, trotando, por el mesmito lugar, y añoré una época en la que se hacían conciertos gratuitos en parques, y no te quitaban 145 euros por ver al abuelo Young, sus sobrinos de la Juventud Sónica y los Drones, como va a ocurrir en el Primavera Sound 2009.
Qué pena.