... no nos vamos a engañar, que tarareaba el vascuence aquel.
Les dejo por unos días, ya que he de finalizar, en la luminosa ciudad de Sevilla, un aburridísimo y carísimo Master en Tabaquismo.
Mi - ya conocida por Vds. - desahogada posición como CEO de una tabaquera que cotiza en bolsa se cobra a ratos su tributo, pero intentaremos sobrellevarlo con el mejor de los talantes, que para eso me levanto este pastón indecente.
Pueden, en estos días de abstinencia forzosa, visitar el blos de Amparoland, y pasmarse ante la evidencia: los daños irreparables que, sobre el córtex humano, causan dos años de quitting.
Hasta pronto, amigos.