Antonio Ledesma aka El Tragamillas, un titán del asfalto serrano
Debe ser bonito de veras que pongan tu nombre (o apodo, como es el caso) a una carrera popular, aunque sea la de ese pueblo tan feo.
"La Tragamillas" recorrió durante (les recuerdo) 21 kilometrazos calles, callejas, carreteras, senderos y hasta túneles de Collado Villalba y el Gitane estuvo allí para contárselo a Vds.
Aunque, amigas, a poco no culmino mi segunda gesta en semejante y sufridísima distancia, merced a una inoportuna y mal tratada tendinitis, en cruel connivencia con un amago de fascitis que ni las Medilast tope gama supieron paliar y que convirtieron una fiesta popular (mucho sol, gran ambiente, bomberos haciendo el gil con una casa y una cuerda, picoletos tripudos hasta decir basta..) en un puto calvario del kilómetro 2 al 21. Como lo oyen.
Así y todo, conseguí mantener el tipo, fundamentalmente como modesto homenaje al señor de la afoto que, pese a su peinado y colección de cintas para el pelo (yo si le veo sin el traje de "romano", fijo que le confundo con un roadie de Fairport Convention o el gaitero de Labanda) es todo un ejemplo de tronío runneril, voluntad, dignidad, sacrificio, e indudablemente, una de esas luces que alumbran los caminos con las que tantas veces les braseo.
Hasta me hice una afoto con él, que pienso amplíar, enmarcar y colocar en un privilegiado hueco de mi salón, entre el retrato de Poison Ivy y la serigrafía de Zatopek en Helsinki 52.
Por lo demás, una espectacular bolsa del corredor: camiseta técnica con el jeto del Tragamillas en la espalda, así en grande; una naranja valenciana; una lata de Shandy al limón; un Trofeo con pedestal y la ostia; un cepillo de dientes (se los juro); unos calcetines de los de correr, así cortitos y de tejido guapo, aunque talla 40 y yo gasto un 45; una bolsa con bomboncitos o algo así y publicidad variopinta de restaurantes y otros negocietes de la zona.
El recorrido, pues el habitual en estos casos (con lo preocupado que iba yo con mi tendinitis, no me fijé mucho, la verdad, y además bastante tenía con sortear todo terrenos que salían de chaletes sin la menor consideración o abuelas tirando del caniche en plena calzada).
Servidor sigue hasta el moño de tibios o directamente falsos cortes de tráfico, y es que ya está bien de jugarse el tipo porque el puto Ayuntamiento de turno no es capaz de cerrar el tráfico durante dos míseras horas (o que acorten la carrerita a 10K, que me parece mucha kilometrada para tanto dominguero sedentario e irrespetuoso).
Quiero agradecer a los chavales del Seat León que pincharon Chariots of Fire a nuestro paso y a los simpáticos y pelín achispados alondras del túnel y su ghetto blaster con lo mejor de los Calis y Chichos. su apoyo y ánimo en unos momentos en los que las fuerzas flaqueaban y el empeine berreaba como chancho en el matadero. Gracias de corazón.
En fin, amigos, otra muesca en la suela de los tenis (como dicen allende el charco) y tan ricamente, aunque esta noche toque festival de antiinflamatorios, me temo. No olviden runnerizarse y antizapaterizarse.

